Monocromía
Me gusta soñar despierto. Igual es que no me emociona lo que veo normalmente y necesito un chute constante de emoción con el que mantenerme despierto y entretenido. Pero nunca me he considerado una persona creativa, por mucho que últimamente me quiera adjetivar de ese modo de manera habitual. Tengo sueños y se me ocurren muchas formas de que todo esto sea más divertido y útil, pero siempre creeré que para ser una persona creativa hace falta un plus más allá de la simple marcianada.
Pero entonces es cuando llegas a la Industria y te das cuenta de que por mucho que durante años te hayan contado que la comunicación o la publicidad son áreas exclusivas para gente con cierto olor a frescura y ciertos soft skills, es todo una de esas mentiras piadosas que te cuentan para que tu personalidad se forje con algo de esperanza. Llegas a medios de comunicación digitales, o no, con cientos de empleados, con millones de euros de beneficio, con salas Chill Out llenas de Red Bull o consolas, sin un sólo creativo. Sólo sucesiones de modernos cubículos en los que las pantallas planas sustituyen a las paredes con fotografías de los hijos. Y todos son gestores. Todos gestionan y dan de altas campaña,s o lo que sea, en complejos sistemas telemáticos. Poca gente se para a pensar. Más que nada porque parece ser que todo está pensado y salirse puede acarrear terribles consecuencias. Si los beneficios son constantes hagámoslo de la forma más rápida.
Es lo que pasa, por ejemplo, cuando te pones a investigar de que va eso tan bonito de marketing online. Me paro a pensar en estrategias que no opten por ir a las mismas redes de siempre e impactar al mayor número de gente y apenas lo logro. Es cierto que hay más intensidad en algunos sectores y redes según el cliente, ¿pero una estrategia para marca sin página en Facebook ni Twitter? Sería en otros tiempos. Es lo que tiene la cifra-dependencia, es lo que nos da de comer, pero sigo pensando que por mucho que en algunos casos cada vez puedas medir el retorno directo, sigue siendo todo una engañifa que no debería de ser el objetivo de una campaña de comunicación o publicidad, sino del equipo de ventas. Si tuviese una empresa no me explicaría dedicar miles de euros a salir en medios y que el claim lo decida un desconocido en 3 minutos al que le importa un pito mi negocio. Práctica más que habitual, por otra parte. De lo de pensar en formas novedosas con las que impactar al público (sin usar las putas redes sociales por ejemplo) y generar más recuerdo que el enésimo concurso en Facebook, lo dejamos para dentro de unos años.
Esa homogeneización de estrategias de copia y pega nos convierte en profesionales de copia y pega. El creativo o el copy son especies en extinción en gran parte de las empresas. Todas gustan de ser muy innovadoras, modernas, divertidas y creativas, pero no a la hora de hacer la pela y pagar salarios. Ahora, el Social Media Strategist (sic) gestiona la cuenta, hace la estrategia, el copy, el diseño de los banners, el plan de medios y hace de community manager. Si lleva usando Twitter o Facebook desde hace más de un año puedes darte con un canto en los dientes. Si tiene una visión holística y crítica del papel de la comunicación, despídelo antes de que te joda. Lo bueno, es que normalmente eso es bastante más de lo que va a saber el cliente. Pero por sinceridad para conmigo mismo, tengo que decir que, por mucho que nos quejemos de los medios tradicionales, el valor de la comunicación se ha degradado hasta límites insospechados. El trabajo para periodistas mileuristas es abundante, pero ya llegará la factura. Seguir patrones sin buscar reinventarte a cada paso es más sencillo y en una época de brutal expansión da dinero, pero los músculos de atrofian.
Pensando en todo esto y en lo aburrida que me parece la Red desde hace ya un tiempo, alguien decía ayer en Twitter que cuándo íbamos a poder volver a llamar Web a los Social Media, me he puesto a indagar propuestas más escondidas de internet social. La gran mayoría llevan un dos o tres años muertas. El mismo tiempo que los foros, blogs o webs más constructivos llevan agonizando. Ayer me dí una vuelta por el nuevo Digg y casi lloro si eso es la mejora informativa que nos puede proporcionar Internet. Al menos, la Scene parece que en parte se salva, pero ya no deja a los chavales que van a la Euskal con la boca abierta como lo hicieron conmigo hace ya diez años. Y es que soy un poco escéptico y pesimista con el impulso que van a darle a todo esto los llamados nativos digitales…
Es lo que tiene que queramos que la pasta llegue a Internet sea como sea, que si tienes talento y no estas en el mainstream ganando dinero te sientes un poco idiota. Poca gente va a dedicar sus esfuerzos a proyectos colectivos eternos y sin una meta clara por mero disfrute y altruismo. Con lo que mola ser emprendedor.
belmonte 12:39 pm on June 23, 2010 Permalink |
es nuestra cultura positivista que nos hace calmarnos con los datos. incluso el vídeo de dan pink tendrá por detrás datos que respaldan si el dinero es una motivación o no para cierto tipo de trabajos. por un lado creo que son necesarios en tanto que contexto (con cuánta gente has hablado, cuántas veces repetiste el experimento…) porque una modificación de este puede generar resultados diferentes. Pero estos resultados no son las cifras sino las interpretaciones que se hagan de ellas. Tener un ordenador no te convierte en un programador y las cifras tampoco te convierten en un sabio. Son un tipo de materia prima que hay que saber interpretar porque son el lenguaje que se está utilizando para tomar muchas de las decisiones que rigen nuestro entorno. Hay que saber hackear los números y para eso hay que entenderlos, no basta con decir que los tiren a la basura. Hace poco publicaban este artículo en el que afirmaban que la estadística es la nueva gramática, así que habrá que ampliarle el diccionario para que tenga más significados…
http://www.wired.com/magazine/2010/04/st_thompson_statistics
Asier 12:27 am on June 24, 2010 Permalink |
Tanto pagan en el mundo!!!